lunes, 4 de junio de 2018

BRUNO HORTELANO RENUEVA COMO ATLETA





“He vuelto, y estoy para quedarme”, proclama Bruno Hortelano tras sus 45,96s

El velocista logra la mejor marca de su vida en los 400m en su primera carrera en 21 meses


Santa Cruz de Tenerife 




Hortelano, en la última recta del 400m de su regreso.  QUALITY





Bruno Hortelano, todo vestido de negro, la mano derecha herida cuidadosamente cubierta por una manopla negra, se vuelve y regresa andando a la línea meta que acaba de cruzar volando por la calle cinco. Cuan largo es se tumba sobre la calle cinco y besa el tartán. “He vuelto, y estoy para quedarme”, dice Hortelano, que ha vuelto a sentirse atleta, y muy bueno, en Tíncer, una pista hermosa de Tenerife, con muros de piedras volcánicas y un viento tan alborotado como el público juvenil que le jalea y le aplaude gozoso. Contra unos rivales que empiezan a ser atletas, unos muchachos, Hortelano ha corrido los 400m en 45,96s, la mejor marca de su vida en la distancia, la 78ª mundial del año, la tercera europea al aire libre. Es también la mejor marca española de la temporada.
Pocos deportistas han sido capaces de un retorno tan espectacular después de 21 meses sin correr por culpa de una lesión. A Hortelano le frenó, le desnaturalizó, le dejó sin músculos y con la voluntad sujeta con tiritas un accidente que le destrozó la mano y le tocó la rodilla.
“He sufrido, he sufrido en la última recta, donde me llevó la fuerza del público”, dijo, feliz, Hortelano, que, afirmó, solo quería volver a correr cuando supiera que estaba al 100%, cuando estuviera convencido de que de ahí solo podría acelerar hasta el 120%. La última recta, menudo pie le lleva, la corre ya forzado, alarga la zancada pero no pierde la compostura, su magnífica técnica, su velocidad.
El atleta español más rápido que nadie en la historia contó después que en su vida solo se había agachado para besar dos pistas de atletismo. Cada una por una razón, porque las razones del atletismo son también dos, las marcas y los records y también, sobre todo, las emociones. “La primera pista que besé fue la de Moratalaz, en Madrid, la noche de San Juan de 2016, cuando batí dos veces el récord de España de 100m y lo dejé en 10,06s”, dijo, recordando el momento de su aparición en el firmamento mundial a lomos de una gran marca. “La otra es esta, y la he besado porque significa mi regreso tras un camino muy difícil. Me caí y me levanté muchas veces y volví a caer, pero ahora me he levantado de verdad”.